• Fernando Pérez

¿Cómo los valores transforman empresas?


¿Qué otra cosa sino son las raíces las que mantienen a un árbol con vida?, no importa el tamaño o la abundancia de sus tallos, hojas y frutos, si sus raíces no están sanas y bien aferradas a la tierra el árbol no podrá alimentarse adecuadamente, quizás con el tiempo se secará, perdiendo su fuerza y finalmente muriendo; y con todo esto no en vano los valores de una persona se han asociado con este órgano de las plantas, en ambos casos son las partes no visibles de un ser vivo las que determinan el estado de las partes visibles.

Lo que nos define como personas, lo que nos mantiene en pie pese a las adversidades, son nuestros valores, con base en ellos tomamos decisiones, con base en ellos actuamos, con base en ellos forjamos y fortalecemos relaciones, con sólo darnos cuenta de esto podemos confirmar la relevancia de los mismos en nuestras vidas; invariablemente aprendidos en el hogar, en ocasiones confirmados en el colegio, pero siempre definidos por lo que alguien nos enseño en nuestra infancia, son los valores los que determinan nuestros comportamientos de adultos, ahí está, lo visible definido por lo invisible.

Si aplicamos este mismo principio en las empresas, las cuales finalmente son seres vivos, que piensan, sienten y actúan, basadas en relaciones sociales de quienes conviven en ellas, cobra vital importancia el hecho de que también existan valores organizacionales, principios que determinen la actuación de los líderes y sus equipos, bajo los cuales se pueda identificar quién puede pertenecer o no, preceptos que sean compartidos, aceptados y sobretodo, vividos.

En manos de los dueños, gerentes, líderes está la responsabilidad de establecerlos, porque cuando se observa una organización que actúa bajo valores se percibe un sentido de respeto, convivencia, bienestar, felicidad y transformación, se cuenta con criterios para tomar decisiones y actuar, los clientes son mejor atendidos y la interacción con otros interesados se hace de manera coherente, por consecuencia esto lleva al crecimiento personal y profesional de empleados y colaboradores, al fortalecimiento de la imagen empresarial y al logro de los tan anhelados resultados económicos.

Cuando se conoce lo qué es permitido y lo que no dentro de una empresa se sabe cómo actuar, las personas logran reponerse a las dificultades y apoyarse unas a otras, hay empatía, se percibe mayor motivación y un sentido de unidad por alcanzar resultados, pues finalmente, ¿qué son las empresas sino un grupo de personas que buscan objetivos comunes?, eso quiere decir que el principal factor a trabajar y fortalecer es el talento humano, todo lo que se haga en pro de desarrollarlo y fortalecerlo redundará en resultados para todos, empleados, clientes, dueños y accionistas.

Con todo lo anterior la invitación es a que pensemos y cimentemos las empresas desde los valores, que le demos prioridad al crecimiento de las personas, porque son ellas el principal engranaje para alcanzar los resultados, son ellas las que edifican hogares, son ellas las que crean una sociedad, las que construyen un mejor país.

Si te ha gustado este post déjanos tus comentarios y no te pierdas la siguiente entrega, donde hablaremos de cómo definir e implementar los valores en las empresas.

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